Una fuerza de la naturaleza: plantas medicinales para revertir los efectos del envejecimiento.

Con el paso del tiempo, la piel experimenta una disminución de sus funciones fisiológicas. Estos cambios se deben tanto a factores intrínsecos (cronológicos) como extrínsecos (principalmente inducidos por los rayos UV). Los extractos botánicos ofrecen beneficios potenciales para combatir algunos de los signos del envejecimiento. En este artículo, revisamos algunos extractos botánicos y la evidencia científica que respalda sus propiedades antienvejecimiento. Los extractos botánicos pueden ofrecer efectos antiinflamatorios, antioxidantes, hidratantes, protectores contra los rayos UV y otros. Si bien una gran cantidad de extractos botánicos figuran como ingredientes en cosméticos y cosmecéuticos populares, aquí solo se analizan algunos. Estos se seleccionaron en función de la disponibilidad de datos científicos, el interés personal de los autores y la popularidad percibida de los productos cosméticos y cosmecéuticos actuales. Los extractos botánicos revisados ​​incluyen aceite de argán, aceite de coco, crocina, matricaria, té verde, caléndula, granada y soja.
Palabras clave: botánico; antienvejecimiento; aceite de argán; aceite de coco; crocina; matricaria; té verde; caléndula; granada; soja

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3.1. Aceite de argán

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3.1.1. Historia, uso y reivindicaciones
El aceite de argán es originario de Marruecos y se produce a partir de las semillas de Argania sponosa L. Tiene numerosos usos tradicionales, como en la cocina, el tratamiento de infecciones cutáneas y el cuidado de la piel y el cabello.

3.1.2. Composición y mecanismo de acción
El aceite de argán está compuesto por un 80 % de grasas monoinsaturadas y un 20 % de ácidos grasos saturados, y contiene polifenoles, tocoferoles, esteroles, escualeno y alcohol triterpénico.

3.1.3. Evidencia científica
El aceite de argán se ha utilizado tradicionalmente en Marruecos para reducir la pigmentación facial, pero hasta ahora se desconocía la base científica de esta afirmación. En un estudio con ratones, el aceite de argán inhibió la expresión de tirosinasa y dopacromo tautomerasa en células de melanoma murino B16, lo que resultó en una disminución dosis-dependiente del contenido de melanina. Esto sugiere que el aceite de argán podría ser un potente inhibidor de la biosíntesis de melanina, pero se necesitan ensayos controlados aleatorios (ECA) en humanos para verificar esta hipótesis.
Un pequeño RTC de 60 mujeres posmenopáusicas sugirió que el consumo diario y/o la aplicación tópica de aceite de argán disminuyó la pérdida de agua transepidérmica (TEWL), mejoró la elasticidad de la piel, según un aumento en los parámetros R2 (elasticidad bruta de la piel), R5 (elasticidad neta de la piel) y R7 (elasticidad biológica) y una disminución en el tiempo de carrera de resonancia (RRT) (una medida inversamente relacionada con la elasticidad de la piel). Los grupos fueron aleatorizados para consumir aceite de oliva o aceite de argán. Ambos grupos aplicaron aceite de argán solo en la cara palmar de la muñeca izquierda. Se tomaron mediciones de las caras palmares de las muñecas derecha e izquierda. Se observaron mejoras en la elasticidad en ambos grupos en la muñeca donde se aplicó tópicamente el aceite de argán, pero en la muñeca donde no se aplicó el aceite de argán, solo el grupo que consumió aceite de argán tuvo aumentos significativos en la elasticidad [31]. Esto se atribuyó al mayor contenido de antioxidantes en el aceite de argán en comparación con el aceite de oliva. Se hipotetiza que esto podría deberse a su contenido de vitamina E y ácido ferúlico, que son antioxidantes conocidos.

3.2. Aceite de coco

3.2.1. Historia, uso y reivindicaciones
El aceite de coco se obtiene del fruto seco de Cocos nucifera y tiene múltiples usos, tanto históricos como modernos. Se ha empleado como fragancia, acondicionador para la piel y el cabello, y en numerosos productos cosméticos. Si bien el aceite de coco tiene numerosos derivados, como el ácido de coco, el ácido de coco hidrogenado y el aceite de coco hidrogenado, en este trabajo analizaremos las investigaciones asociadas principalmente al aceite de coco virgen (ACV), que se prepara sin calor.
El aceite de coco se ha utilizado para hidratar la piel de los bebés y puede ser beneficioso en el tratamiento de la dermatitis atópica, tanto por sus propiedades hidratantes como por sus posibles efectos sobre Staphylococcus aureus y otros microorganismos cutáneos en pacientes atópicos. Un ensayo clínico aleatorizado doble ciego demostró que el aceite de coco disminuye la colonización por S. aureus en la piel de adultos con dermatitis atópica.

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3.2.2. Composición y mecanismo de acción
El aceite de coco se compone de un 90-95 % de triglicéridos saturados (ácido láurico, ácido mirístico, ácido caprílico, ácido cáprico y ácido palmítico). Esto contrasta con la mayoría de los aceites vegetales y frutales, que se componen principalmente de grasas insaturadas. Los triglicéridos saturados aplicados tópicamente hidratan la piel como emolientes, alisando los bordes secos y curvados de los corneocitos y rellenando los espacios entre ellos.

3.2.3. Evidencia científica
El aceite de coco puede hidratar la piel seca y madura. El 62% de los ácidos grasos del aceite de coco virgen tienen una longitud similar y el 92% son saturados, lo que permite una mayor compactación y un efecto oclusivo superior al del aceite de oliva. Los triglicéridos del aceite de coco se descomponen por acción de las lipasas de la flora cutánea normal en glicerina y ácidos grasos. La glicerina es un potente humectante que atrae agua a la capa córnea de la epidermis desde el exterior y las capas más profundas de la piel. Los ácidos grasos del aceite de coco virgen tienen un bajo contenido de ácido linoleico, lo cual es relevante dado que este ácido puede irritar la piel. El aceite de coco es superior al aceite mineral para reducir la pérdida transepidérmica de agua (TEWL) en pacientes con dermatitis atópica y es tan eficaz y seguro como el aceite mineral para tratar la xerosis.
El ácido láurico, precursor de la monolaurina y componente importante del aceite de coco virgen (ACV), podría tener propiedades antiinflamatorias, modular la proliferación de células inmunitarias y ser responsable de algunos de sus efectos antimicrobianos. El ACV contiene altos niveles de ácido ferúlico y ácido p-cumárico (ambos ácidos fenólicos), y los altos niveles de estos ácidos fenólicos se asocian con una mayor capacidad antioxidante. Los ácidos fenólicos son eficaces contra el daño inducido por los rayos UV. Sin embargo, a pesar de las afirmaciones de que el aceite de coco puede funcionar como protector solar, los estudios in vitro sugieren que ofrece un potencial de bloqueo de rayos UV mínimo o nulo.
Además de sus efectos hidratantes y antioxidantes, estudios en animales sugieren que el aceite de coco virgen (ACV) podría disminuir el tiempo de cicatrización. Se observó un mayor nivel de colágeno soluble en pepsina (mayor entrecruzamiento de colágeno) en las heridas tratadas con ACV en comparación con los controles. El análisis histopatológico reveló una mayor proliferación de fibroblastos y neovascularización en estas heridas. Se necesitan más estudios para determinar si la aplicación tópica de ACV puede aumentar los niveles de colágeno en la piel humana envejecida.

3.3. Crocina

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3.3.1. Historia, uso y reclamaciones
La crocina es un componente biológicamente activo del azafrán, derivado del estigma seco de Crocus sativus L. El azafrán se cultiva en muchos países, entre ellos Irán, India y Grecia, y se ha utilizado en la medicina tradicional para aliviar diversas dolencias, como la depresión, la inflamación, las enfermedades hepáticas y muchas otras.

3.3.2. Composición y mecanismo de acción
La crocina es responsable del color del azafrán. También se encuentra en el fruto de Gardenia jasminoides Ellis. Se clasifica como un glucósido carotenoide.

3.3.3. Evidencia científica
La crocina tiene efectos antioxidantes, protege el escualeno contra la peroxidación inducida por UV y previene la liberación de mediadores inflamatorios. El efecto antioxidante se ha demostrado en ensayos in vitro que mostraron una actividad antioxidante superior en comparación con la vitamina C. Además, la crocina inhibe la peroxidación de la membrana celular inducida por UVA e inhibe la expresión de numerosos mediadores proinflamatorios, incluidos IL-8, PGE-2, IL-6, TNF-α, IL-1α y LTB4. También disminuye la expresión de múltiples genes dependientes de NF-κB. En un estudio con fibroblastos humanos cultivados, la crocina redujo las ROS inducidas por UV, promovió la expresión de la proteína de la matriz extracelular Col-1 y disminuyó el número de células con fenotipos senescentes después de la radiación UV. Disminuye la producción de ROS y limita la apoptosis. Se demostró que la crocina suprime las vías de señalización ERK/MAPK/NF-κB/STAT en células HaCaT in vitro. Aunque la crocina tiene potencial como cosmecéutico antienvejecimiento, el compuesto es lábil. Se ha investigado el uso de dispersiones lipídicas nanoestructuradas para administración tópica con resultados prometedores. Para determinar los efectos de la crocina in vivo, se necesitan modelos animales adicionales y ensayos clínicos aleatorizados.

3.4. Matricaria

3.4.1. Historia, uso y reclamaciones
La matricaria, Tanacetum parthenium, es una hierba perenne que se ha utilizado con múltiples fines en la medicina popular.

3.4.2. Composición y mecanismo de acción
La matricaria contiene partenólido, una lactona sesquiterpénica, que podría ser responsable de algunos de sus efectos antiinflamatorios mediante la inhibición del NF-κB. Esta inhibición del NF-κB parece ser independiente de los efectos antioxidantes del partenólido. El partenólido también ha demostrado efectos anticancerígenos contra el cáncer de piel inducido por UVB y contra células de melanoma in vitro. Desafortunadamente, el partenólido también puede causar reacciones alérgicas, ampollas orales y dermatitis alérgica de contacto. Debido a estas preocupaciones, actualmente se suele eliminar antes de añadir la matricaria a los productos cosméticos.

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3.4.3. Evidencia científica
Debido a las posibles complicaciones asociadas al uso tópico de partenólido, algunos productos cosméticos actuales que contienen matricaria utilizan matricaria sin partenólido (matricaria-PD), la cual afirma estar libre de potencial sensibilizante. La matricaria-PD puede potenciar la actividad endógena de reparación del ADN en la piel, lo que podría disminuir el daño al ADN inducido por los rayos UV. En un estudio in vitro, la matricaria-PD atenuó la formación de peróxido de hidrógeno inducida por los rayos UV y disminuyó la liberación de citocinas proinflamatorias. Demostró efectos antioxidantes más potentes que el comparador, la vitamina C, y redujo el eritema inducido por los rayos UV en un ensayo clínico aleatorizado con 12 sujetos.

3.5. Té verde

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3.5.1. Historia, uso y reclamaciones
En China, el té verde se consume desde hace siglos por sus beneficios para la salud. Debido a sus potentes efectos antioxidantes, existe interés en desarrollar una formulación tópica estable y biodisponible.

3.5.2. Composición y mecanismo de acción
El té verde, procedente de la Camellia sinensis, contiene múltiples compuestos bioactivos con posibles efectos antienvejecimiento, como cafeína, vitaminas y polifenoles. Los principales polifenoles del té verde son las catequinas, específicamente la galocatequina, la epigalocatequina (ECG) y el epigalocatequina-3-galato (EGCG). El epigalocatequina-3-galato posee propiedades antioxidantes, fotoprotectoras, inmunomoduladoras, antiangiogénicas y antiinflamatorias. El té verde también contiene altas cantidades del flavonol glucósido kaempferol, que se absorbe bien en la piel tras su aplicación tópica.

3.5.3. Evidencia científica
El extracto de té verde reduce la producción intracelular de ROS in vitro y disminuye la necrosis inducida por ROS. El epigalocatequina-3-galato (un polifenol del té verde) inhibe la liberación de peróxido de hidrógeno inducida por la radiación UV, suprime la fosforilación de MAPK y disminuye la inflamación mediante la activación de NF-κB. Utilizando piel ex vivo de una mujer sana de 31 años, la piel pretratada con extracto de té blanco o verde demostró retención de células de Langerhans (células presentadoras de antígenos responsables de la inducción de la inmunidad en la piel) después de la exposición a la luz UV.
En un modelo murino, la aplicación tópica de extracto de té verde antes de la exposición a los rayos UV redujo el eritema, la infiltración de leucocitos en la piel y la actividad de la mieloperoxidasa. También puede inhibir la 5-α-reductasa.
Varios estudios con sujetos humanos han evaluado los beneficios potenciales de la aplicación tópica de té verde. La aplicación tópica de una emulsión de té verde inhibió la 5-α-reductasa y condujo a una disminución en el tamaño de los microcomedones en el acné microcomedonal. En un pequeño estudio humano de seis semanas con comparación de la mitad del rostro, una crema que contenía EGCG disminuyó la expresión del factor inducible por hipoxia 1 α (HIF-1α) y del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), mostrando el potencial para prevenir las telangiectasias. En un estudio doble ciego, se aplicó té verde, té blanco o solo el vehículo en las nalgas de 10 voluntarios sanos. Luego, la piel fue irradiada con una dosis eritematosa mínima (MED) de 2× de radiación ultravioleta simulada solar. Las biopsias de piel de estos sitios demostraron que la aplicación de extracto de té verde o blanco podía reducir significativamente el agotamiento de las células de Langerhans, según la positividad de CD1a. También se observó una prevención parcial del daño oxidativo del ADN inducido por los rayos UV, evidenciada por la disminución de los niveles de 8-OHdG. En otro estudio, 90 voluntarios adultos fueron asignados aleatoriamente a tres grupos: sin tratamiento, té verde tópico o té blanco tópico. Cada grupo se subdividió a su vez en diferentes niveles de radiación UV. El factor de protección solar in vivo fue de aproximadamente FPS 1.

3.6. Caléndula

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3.6.1. Historia, uso y reclamaciones
La caléndula (Calendula officinalis) es una planta aromática con flores y potencial terapéutico. Se ha utilizado en la medicina tradicional tanto en Europa como en Estados Unidos como remedio tópico para quemaduras, contusiones, cortes y erupciones cutáneas. Además, la caléndula ha demostrado efectos anticancerígenos en modelos murinos de cáncer de piel no melanoma.

3.6.2. Composición y mecanismo de acción
Los principales componentes químicos de la caléndula son esteroides, terpenoides, alcoholes triterpénicos libres y esterificados, ácidos fenólicos, flavonoides y otros compuestos. Si bien un estudio demostró que la aplicación tópica de extracto de caléndula puede disminuir la gravedad y el dolor de la dermatitis por radiación en pacientes que reciben radioterapia para el cáncer de mama, otros ensayos clínicos no han demostrado superioridad en comparación con la aplicación de crema acuosa sola.

3.6.3. Evidencia científica
La caléndula ha demostrado tener potencial antioxidante y efectos citotóxicos sobre células cancerosas humanas en un modelo in vitro de células de piel humana. En un estudio in vitro independiente, se evaluó una crema con aceite de caléndula mediante espectrofotometría UV y se observó que presentaba un espectro de absorbancia en el rango de 290-320 nm; esto se interpretó como una buena protección solar. Sin embargo, es importante señalar que esta no fue una prueba in vivo que calculara la dosis mínima de eritema en voluntarios humanos, y aún no está claro cómo se traduciría esto en ensayos clínicos.

En un modelo murino in vivo, el extracto de caléndula demostró un fuerte efecto antioxidante tras la exposición a los rayos UV. En otro estudio, realizado con ratas albinas, la aplicación tópica de aceite esencial de caléndula disminuyó el malondialdehído (un marcador de estrés oxidativo) a la vez que aumentó los niveles de catalasa, glutatión, superóxido dismutasa y ácido ascórbico en la piel.
En un estudio simple ciego de ocho semanas de duración con 21 sujetos humanos, la aplicación de crema de caléndula en las mejillas aumentó la firmeza de la piel, pero no tuvo efectos significativos sobre la elasticidad de la piel.
Una posible limitación para el uso de la caléndula en cosméticos es que se sabe que la caléndula causa dermatitis alérgica de contacto, al igual que otros miembros de la familia de las compuestas.

3.7. Granada

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3.7.1. Historia, uso y reclamaciones
La granada (Punica granatum) posee un potente potencial antioxidante y se ha utilizado en diversos productos como antioxidante tópico. Su alto contenido en antioxidantes la convierte en un ingrediente potencial interesante para formulaciones cosméticas.

3.7.2. Composición y mecanismo de acción
Los componentes biológicamente activos de la granada son los taninos, las antocianinas, el ácido ascórbico, la niacina, el potasio y los alcaloides piperidínicos. Estos componentes se pueden extraer del jugo, las semillas, la cáscara, la corteza, la raíz o el tallo de la granada. Se cree que algunos de estos componentes tienen efectos antitumorales, antiinflamatorios, antimicrobianos, antioxidantes y fotoprotectores. Además, la granada es una fuente importante de polifenoles. El ácido elégico, un componente del extracto de granada, puede disminuir la pigmentación de la piel. Debido a su prometedor potencial como ingrediente antienvejecimiento, diversos estudios han investigado métodos para aumentar la penetración cutánea de este compuesto para su uso tópico.

3.7.3. Evidencia científica
El extracto de fruta de granada protege a los fibroblastos humanos, in vitro, de la muerte celular inducida por UV; probablemente debido a la disminución de la activación de NF-κB, la regulación negativa de la caspasa-3 proapoptótica y el aumento de la reparación del ADN. Demuestra efectos antitumorales cutáneos in vitro e inhibe la modulación de las vías NF-κB y MAPK inducida por UVB. La aplicación tópica de extracto de cáscara de granada regula negativamente la COX-2 en piel porcina recién extraída, lo que resulta en importantes efectos antiinflamatorios. Aunque a menudo se piensa que el ácido elégico es el componente más activo del extracto de granada, un modelo murino demostró una mayor actividad antiinflamatoria con extracto estandarizado de cáscara de granada en comparación con el ácido elégico solo. La aplicación tópica de una microemulsión de extracto de granada con un surfactante de polisorbato (Tween 80®), en una comparación de 12 semanas en la mitad del rostro con 11 sujetos, demostró una disminución de la melanina (debido a la inhibición de la tirosinasa) y una disminución del eritema en comparación con el control tratado con el vehículo.

3.8. Soja

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3.8.1. Historia, uso y reclamaciones
La soja es un alimento rico en proteínas con componentes bioactivos que pueden tener efectos antienvejecimiento. En particular, la soja es rica en isoflavonas, que pueden tener efectos anticancerígenos y estrogénicos debido a su estructura difenólica. Estos efectos estrogénicos podrían contrarrestar algunos de los efectos de la menopausia en el envejecimiento de la piel.

3.8.2. Composición y mecanismo de acción
La soja, procedente de Glycine maxi, es rica en proteínas y contiene isoflavonas, entre ellas gliciteína, equol, daidzeína y genisteína. Estas isoflavonas, también llamadas fitoestrógenos, pueden tener efectos estrogénicos en los seres humanos.

3.8.3. Evidencia científica
La soja contiene múltiples isoflavonas con potenciales beneficios antienvejecimiento. Entre otros efectos biológicos, la gliciteína demuestra efectos antioxidantes. Los fibroblastos dérmicos tratados con gliciteína mostraron mayor proliferación y migración celular, mayor síntesis de colágeno tipo I y III, y menor MMP-1. En un estudio independiente, el extracto de soja se combinó con extracto de haematococcus (alga de agua dulce también rica en antioxidantes), lo que redujo la expresión de ARNm y proteína de MMP-1. La daidzeína, una isoflavona de soja, ha demostrado efectos antiarrugas, aclaradores e hidratantes de la piel. La daidzeína puede actuar activando el receptor de estrógeno β en la piel, lo que resulta en una mayor expresión de antioxidantes endógenos y una menor expresión de los factores de transcripción que conducen a la proliferación y migración de queratinocitos. El isoflavonoide derivado de la soja, equol, aumentó el colágeno y la elastina y disminuyó las MMP en cultivos celulares.

Estudios adicionales in vivo en ratones demuestran una disminución de la muerte celular inducida por UVB y una reducción del grosor epidérmico en las células tras la aplicación tópica de extractos de isoflavonas. En un estudio piloto con 30 mujeres posmenopáusicas, la administración oral de extracto de isoflavonas durante seis meses produjo un aumento del grosor epidérmico y del colágeno dérmico, según lo medido mediante biopsias de piel en zonas protegidas del sol. En otro estudio, las isoflavonas de soja purificadas inhibieron la muerte de queratinocitos inducida por UV y redujeron la pérdida de agua transepidérmica (TEWL), el grosor epidérmico y el eritema en la piel de ratones expuestos a la radiación UV.

Un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y prospectivo con 30 mujeres de entre 45 y 55 años comparó la aplicación tópica de estrógeno y genisteína (isoflavona de soja) en la piel durante 24 semanas. Si bien el grupo que aplicó estrógeno en la piel obtuvo mejores resultados, ambos grupos demostraron un aumento del colágeno facial tipo I y III, según biopsias de piel preauricular. Los oligopéptidos de soja pueden disminuir el índice de eritema en la piel expuesta a la radiación UVB (antebrazo) y reducir las células quemadas por el sol y los dímeros de pirimidina de ciclobuteno en células de prepucio irradiadas con UVB ex vivo. Un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, de 12 semanas de duración, con 65 mujeres con fotodaño facial moderado, demostró una mejoría en la pigmentación irregular, las manchas, la opacidad, las líneas de expresión, la textura y el tono de la piel en comparación con el placebo. En conjunto, estos factores podrían ofrecer potenciales efectos antienvejecimiento, pero se necesitan ensayos clínicos aleatorizados más rigurosos para demostrar adecuadamente su beneficio.

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4. Debate

Los productos botánicos, incluidos los aquí mencionados, poseen potenciales efectos antienvejecimiento. Entre sus mecanismos se encuentran la capacidad de los antioxidantes aplicados tópicamente para neutralizar los radicales libres, una mayor protección solar, una mayor hidratación de la piel y múltiples efectos que favorecen la formación de colágeno o disminuyen su degradación. Si bien algunos de estos efectos son modestos en comparación con los fármacos, esto no resta valor a su potencial beneficio cuando se utilizan junto con otras medidas como evitar la exposición al sol, usar protectores solares, hidratar la piel a diario y recibir el tratamiento médico adecuado para las afecciones cutáneas existentes.
Además, los productos botánicos ofrecen ingredientes biológicamente activos alternativos para pacientes que prefieren usar solo ingredientes naturales en su piel. Si bien estos ingredientes se encuentran en la naturaleza, es importante recalcar a los pacientes que esto no significa que no tengan efectos adversos; de hecho, se sabe que muchos productos botánicos pueden causar dermatitis alérgica de contacto.
Dado que los productos cosméticos no requieren el mismo nivel de evidencia para demostrar su eficacia, a menudo resulta difícil determinar si las afirmaciones sobre sus efectos antienvejecimiento son ciertas. Sin embargo, varios de los extractos botánicos aquí mencionados poseen potenciales efectos antienvejecimiento, aunque se necesitan ensayos clínicos más rigurosos. Si bien es difícil predecir cómo estos agentes botánicos beneficiarán directamente a pacientes y consumidores en el futuro, es muy probable que, para la mayoría de ellos, las formulaciones que los incorporan como ingredientes continúen incorporándose en productos para el cuidado de la piel. Si mantienen un amplio margen de seguridad, una alta aceptación por parte del consumidor y un precio asequible, seguirán formando parte de las rutinas habituales de cuidado de la piel, aportando beneficios mínimos para la salud cutánea. No obstante, para un número limitado de estos agentes botánicos, se podría lograr un mayor impacto en la población general reforzando la evidencia de su acción biológica mediante ensayos estandarizados de biomarcadores de alto rendimiento y, posteriormente, sometiendo los objetivos más prometedores a ensayos clínicos.


Fecha de publicación: 11 de mayo de 2023
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